martes, 5 de agosto de 2014

Capítulo segundo ✈

"-Hice trampa." asombrada le di un pequeño empujón y el solo reía.
"-¿Cómo que hiciste trampa?" 

Él no dejaba de reír, yo solo quería respuestas, asique lo pellizqué y eso causó que se riera más, fruncí el ceño.

"-Escuchaba tus pequeños y rápidos pies pisar la nieve." dijo con una sonrisa brillante.

Cuando encontró en mi mano aquella marca, le dio un dulce beso. Sentí el portazo de mi madre y eso significaba que era hora de bajarse.
Sonó el timbre y se escucharon unos pasos que se dirigían a la puerta. Abrió la puerta y nos encontró allí, yo solo veía sus zapatos, no quería mirarlo a los ojos, simplemente no podía.

"-Hola" dijo suavemente.

"-Nos vamos." dijo mi madre seria con suma firmesa.

"-¿A dónde?" preguntó sorprendido.

"-Bien lejos de ti" dijo mirando a los ojos a mi padre con fuerza.

"-Lory, escúchame. No tomes decisiones de las que luego te arrepentirás."

"-Vámonos Emma." dijo sin responder a sus comentarios.

“-¿Quién te crees que eres para alejarme de mi hija de esta forma? ¿Dónde piensas llevártela?” Dijo 
abrazándome protectoramente

“-Soy su madre, y tú ya no tienes el mínimo derecho a nada después de lo que has hecho.” Bufó.

“-Nos mudamos a Atlanta, Anne me consiguió trabajo en su empresa.”

“-¿Volverás a modelar?”

“-Desde luego. ¿Qué otra cosa si no?”

"-¿Y Alex?" preguntó mi padre enfadado por la repentina decisión de mi madre. No estaba acostumbrado a perder el control en ningún aspecto de su vida.

Apareció Alex detrás de mi madre.

"-Me quedo contigo papá." dijo seguro de sí, mi padre suspiró aliviado.

"-¡Por lo menos déjame despedirme de mi hija, Lauren!" dijo enojado.

Mi madre lo miró a los ojos, se dio media vuelta y fue hacía el auto.

"-Tienes cinco minutos para despedirte de tu padre, si tardas más me iré sin ti." dijo apoyada en la puerta del auto, entró en él y cerró con fuerza.

Abrió la guantera y sacó el disco de Bon Jovi y lo puso.

Ella siempre me contaba que cuando eran más jóvenes se conocieron en un concierto de Bon Jovi con papá y que se enamoraron, tuvieron una historia totalmente romántica como las típicas historias de las películas. Me contaba que luego de ese concierto ambos intercambiaron números, y a la otra noche, él la llamó y organizaron para verse.
Mis abuelos de parte de mi papá solían ser difíciles, nunca les alcanzaba con lo que él hacía y habían desechado a muchas de sus novias, pero con Lauren eso fue diferente. Por alguna razón, les cayó fantástico y la invitaron a comer muy seguido. Luego de comer iban a la habitación de mi padre y se acostaban y mirando el techo y charlando, escuchaban música de Bon. Para su boda eligieron la canción "Bed of Roses" ya que esa canción tuvo una gran historia para ellos... Cama de rosas.

“-¿Cómo te sientes?” preguntó mi padre haciéndome entrar junto a Alex.

Le di un gran abrazo, en verdad lo echaría de menos.

“-No lo sé.” dije sin querer soltarlo.
“-Hijo, hay una habitación al lado de la mía, deja tus cosas allí.”

Alex asintió con la cabeza y comenzó a subir las escaleras, parecía como si se hubiera vuelto mudo.

"-Em, mírame por favor."
"-No quiero." dije conteniendo las lagrimas.
"-Emma." dijo tomándome de la barbilla y subiendo mi mirada.
"-Nos llamaremos, usaremos Skype, nunca me olvidaría de ti cariño." subí la cabeza y me encontré con sus ojos cafés repletos de esperanza. En su mirada se notaba una falsa seguridad en sí mismo que pocas veces había visto.
"-Lo sé, yo nunca voy a olvidarte papá."
"-Ya no llores. " dijo sonriéndome mientras me secaba una lágrima con su pulgar.
“- Iré a visitarte en cuanto pueda, ¿de acuerdo? No me importa lo que diga esa vieja loca, no logrará separarme de ti.”

En el fondo, él sabía tan bien como yo que mi madre cortaría cualquier lazo que hubiera existido entre nosotros ni bien subiéramos al avión.
Él comenzó a hablar con Alex sobre lo ocurrido hoy en la mañana mientras yo solo observaba el departamento, nunca lo olvidaría. Toqué la suave mesa de madera del comedor y poco después los pequeños caballos de cristal sobre ésta. Luego sentí unas manos tocando mis hombros. Mi padre pasó su brazo por al lado del mío y tomó el caballito más pequeño de los cuatro.

"-Quiero que lo conserves ¿sí?" dijo mientras lo posaba en mi mano y cerraba mis nudillos.
"-Si." dije luego de un gran suspiro.

Recuerdo como si hubiera sido ayer cuando mi padre trajo esos caballitos de Inglaterra. Su trabajo consiste en recolectar antigüedades de distintas partes del mundo y llevarlas a museos, para que no se pierdan o las roben.
Siempre he dicho que él encuentra la belleza en las pequeñas cosas, sin importar cuán insignificantes puedan parecer en un principio. Según me contó, esas delicadas figuras de cristal habrían pertenecido a un anticuado juego de ajedrez, al perderse el tablero y al estar los caballos quebrados en algunas partes, sus superiores le permitieron quedárselos. Viene a mi memoria cuando era pequeña y me quedaba observando cómo la luz del sol los atravesaba y formaba pequeños arcoíris de luz.
Ahora esos caballitos de cristal representaban a la perfección a nuestra familia, quebrados en zonas irreparables a través de los años, nunca volveríamos a ser los mismos.
Me acompañaron hasta el auto, mi padre abrió la puerta trasera, me dio un gran abrazo y beso y me hizo entrar. Mi madre estaba usando unos anteojos que pocas veces la vi usar. Grandes, redondos, y negros, no se les veía los ojos pero ya me imaginaba como se encontraba. La amo a más no poder, pero se equivoca tanto alejándome de Sidney.
Siempre la apoyé en su carrera como modelo, siendo sincera, es muy hermosa, y si, debió dejarla cuando Alex nació y no pudo retomarla porque nací yo, siempre nos dio todo sin hacer preguntas, sin dudar, ella también merece nuestro apoyo, sobretodo el mío, porque bueno… Alex tiene razón, es un hombre, ya es mayor de edad en todo el mundo, tiene novia, seguramente será su futura esposa, trabaja con buena paga y está buscando un departamento para mudarse.
En cambio yo, bueno… tengo dieciséis años, no trabajo ni tengo pareja. Sólo me dedico a la escuela y a mi música y si yo tuviera una hija me gustaría que me apoyara en lo que hago, lastimosamente eso implica dejar todo lo que amo, pero tampoco puedo hacer nada.

"-Nos vemos Em, te extrañaré demasiado, pero ya nos veremos, lo prometo." dijo cruzando sus brazos por su espalda como hace siempre.
“-A ti también te extrañaré Lory.” le dijo con gran tristeza.
"-Emi, te llamaré luego ¿sí?" Me dijo Alex tomándome la mano desde la ventana
"-No vayas a olvidarme pequeña, porque yo no lo haré. Esto no es un “adiós” sino un “nos veremos pronto” ¿sí?"

Asentí y pude ver como mi padre le palmeaba la espalda a mi hermano.
Mi madre arrancó el auto, el aeropuerto quedaba a media hora del lugar adonde estábamos. Me puse los auriculares, y simplemente apoyé la cabeza contra la puerta viendo hacía la ventana, en lo único que pensaba era en que todo sería diferente desde ahora.
Comencé a escuchar a mi banda favorita, Maroon 5, siempre me inspiraron. Tal vez no salí a mis padres, pero soy felizmente yo, no soy la más linda, ni agradable, pero así soy, y aprendí a aceptarme, o algo así. Al principio me costó, pero al fin y al cabo, cada uno es como es y punto y lo que digan los demás no significa nada si tú no lo piensas. Llegamos al aeropuerto, mis mejores amigos estaban ahí para despedirse de mí, me acompañaron hasta el avión, y luego por la ventanilla los vi alejarse.
Al llegar al avión, había tres asientos, uno para mi madre, otro para mi, y el último era para mi hermano, los asientos eran de a dos, y yo quería estar lo más alejada de mi madre posible así que me fui al asiento trasero con quién sabe quién, ya que todavía no había entrado.
Miré mis uñas y comencé a pensar lo que podía llegar a ser, no quiero irme, ¿y mis amigos? ¿Y sus charlas?
Son parte de mi vida, no los voy a dejar, estoy decidida... Vi la hora y ya era tiempo de que el avión despegase, así que era hora de levantarme rápidamente y comenzar a correr. Parecía una demente, pero con tal de quedarme haría cualquier cosa.

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